Un ciberataque contra el Instituto Nacional de Cancerología (INCAN) en Guatemala provocó la interrupción temporal de varios sistemas informáticos utilizados para planificar tratamientos de radioterapia y afectó la atención de 194 pacientes con cáncer. El incidente, detectado el lunes 31 de agosto de 2026, tuvo características compatibles con un ataque de ransomware, ya que los responsables cifraron información clínica y exigieron un pago para recuperar el acceso.
El ataque no comprometió directamente los equipos utilizados para administrar la radiación, como los aceleradores lineales. Sin embargo, sí afectó el sistema encargado de almacenar y gestionar elementos esenciales para la planificación de los tratamientos, entre ellos las dosis, imágenes clínicas y parámetros necesarios para determinar cómo debe aplicarse la radiación a cada paciente.
Ante esta situación, el INCAN decidió no negociar con los ciberdelincuentes y puso en marcha un plan de contingencia para mantener bajo control la situación y reducir el impacto sobre los pacientes.
Ataque de ransomware afecta los sistemas de radioterapia del INCAN
El incidente fue identificado por el personal del Departamento de Radioterapia cuando intentaba acceder a las herramientas necesarias para revisar y programar los tratamientos previstos para esa jornada.
Los sistemas mostraron un mensaje indicando que determinados datos habían sido encriptados y proporcionando instrucciones para establecer contacto con los responsables del ataque. Además, los delincuentes dejaron un enlace asociado a la denominada deep web, aparentemente destinado a iniciar una negociación y exigir un rescate por la recuperación de la información.
Este tipo de metodología es característica de los ataques de ransomware. En estos incidentes, los delincuentes consiguen acceder a una infraestructura informática, cifran determinados archivos o sistemas y posteriormente exigen dinero a cambio de proporcionar una supuesta herramienta o clave de recuperación.
En el caso del INCAN, las consecuencias adquieren una dimensión especialmente delicada debido a la naturaleza de la información afectada. Los sistemas de radioterapia no solo cumplen funciones administrativas, sino que forman parte del proceso mediante el cual los especialistas determinan parámetros fundamentales para los tratamientos contra el cáncer.
194 pacientes fueron afectados por la interrupción
De acuerdo con la información proporcionada por la institución, el ataque afectó a 194 pacientes con cáncer que tenían tratamientos relacionados con radioterapia programados.
Como medida preventiva, fueron suspendidas temporalmente las sesiones de radioterapia, braquiterapia y radioterapia superficial, mientras los responsables verifican la integridad de los sistemas y determinan que las herramientas de planificación puedan volver a utilizarse de manera segura.
La situación no significa que todos los servicios médicos del instituto hayan quedado paralizados. Las consultas médicas continúan desarrollándose de acuerdo con el cronograma habitual, mientras que la atención relacionada directamente con los sistemas afectados se encuentra bajo un proceso especial de evaluación.
Esta diferenciación es importante porque permite mantener otros servicios sanitarios activos mientras los especialistas en tecnología, proveedores y autoridades trabajan en la recuperación de la infraestructura comprometida.
INCAN decide no pagar a los ciberdelincuentes
Uno de los aspectos más relevantes del incidente es la decisión de la institución de no negociar con los atacantes.
Amílcar Bravatti, vicepresidente de la Liga Nacional Contra el Cáncer en Guatemala, explicó que la organización informó inmediatamente al proveedor estadounidense asociado con los equipos y sistemas utilizados por el instituto.
La decisión de no pagar un rescate forma parte de una estrategia que muchas organizaciones adoptan frente al ransomware. Aunque los delincuentes suelen prometer recuperar la información después de recibir el dinero, realizar un pago no garantiza que los archivos serán restaurados ni que los atacantes eliminarán posibles copias de información robada.
Además, pagar puede incentivar nuevas campañas de extorsión y convertir a una organización en un objetivo recurrente.
En un entorno sanitario, el desafío es todavía mayor. La prioridad no consiste únicamente en recuperar archivos, sino en garantizar que cualquier sistema utilizado para tomar decisiones clínicas vuelva a funcionar de forma confiable y segura.
Pacientes serán priorizados según su condición clínica
El INCAN estableció un proceso de evaluación individual para determinar qué pacientes necesitan una respuesta más inmediata.
Los especialistas están priorizando los casos de acuerdo con el estado clínico de cada paciente, especialmente aquellos para quienes una interrupción de varios días podría representar un inconveniente significativo.
La institución estima que entre cinco y diez pacientes podrían ser derivados a centros externos de radioterapia para evitar retrasos que puedan resultar especialmente perjudiciales.
Para el resto de pacientes se contempla una nueva programación una vez que los sistemas sean recuperados y se confirme que las condiciones técnicas permiten reanudar los tratamientos con seguridad.
También se ha planteado la posibilidad de aplicar mecanismos de compensación de dosis cuando sea médicamente apropiado. Estas estrategias pueden utilizarse para ajustar un tratamiento después de una interrupción, aunque las decisiones deben ser tomadas por especialistas teniendo en cuenta las características clínicas de cada paciente.
Los equipos de radioterapia no fueron comprometidos directamente
Una de las diferencias fundamentales de este ataque es que, según la información disponible, los aceleradores lineales utilizados para administrar la radioterapia no fueron comprometidos directamente.
El problema se concentró en los sistemas informáticos relacionados con la planificación y gestión de los tratamientos.
Esto demuestra la importancia de proteger no solo los dispositivos médicos, sino también toda la infraestructura digital que los rodea. Un hospital moderno depende de múltiples sistemas interconectados para almacenar información, administrar imágenes, programar procedimientos y proporcionar a los profesionales los datos necesarios para tomar decisiones.
Una intrusión en cualquiera de estos componentes puede provocar interrupciones importantes incluso cuando los equipos médicos principales continúan físicamente operativos.

Autoridades investigan el ciberataque contra el INCAN
Tras detectar el incidente, el caso fue denunciado ante las autoridades correspondientes. Según la información proporcionada por la institución, se presentaron denuncias ante el Ministerio Público, el Ministerio de Gobernación y la Policía Nacional Civil.
También se incorporaron equipos especializados para analizar las circunstancias del ataque y determinar cómo pudieron acceder los ciberdelincuentes a la infraestructura tecnológica.
El proveedor de los sistemas y equipos desde Estados Unidos también participa en las labores de investigación y recuperación. Uno de los objetivos principales es establecer cuál fue el punto de entrada utilizado por los atacantes, qué sistemas fueron afectados y qué medidas deben implementarse para evitar que una situación similar vuelva a producirse.
La investigación será fundamental para determinar si el incidente se limitó al cifrado de información o si también pudo existir extracción de datos antes de que los archivos fueran bloqueados.
La ciberseguridad sanitaria se convierte en una prioridad
El ataque contra el INCAN vuelve a poner de manifiesto los riesgos que enfrentan las instituciones sanitarias frente al ransomware y los ciberataques dirigidos contra hospitales.
Los centros médicos manejan información altamente sensible y dependen cada vez más de sistemas digitales. Historias clínicas, imágenes médicas, resultados de laboratorio, planes terapéuticos, sistemas administrativos y dispositivos especializados pueden formar parte de una misma infraestructura tecnológica.
Por esa razón, la seguridad informática debe contemplar mucho más que la instalación de antivirus. Las instituciones sanitarias necesitan implementar estrategias que incluyan segmentación de redes, autenticación multifactor, copias de seguridad aisladas, actualización constante de sistemas, monitoreo de actividad sospechosa y planes de recuperación ante desastres.
También es fundamental realizar pruebas periódicas de los respaldos. Una copia de seguridad que no puede restaurarse correctamente puede convertirse en una falsa sensación de protección durante una emergencia.
Un recordatorio sobre los riesgos del ransomware en hospitales
El caso del INCAN evidencia que un ciberataque puede tener consecuencias que van mucho más allá de una interrupción informática. Cuando una institución médica pierde temporalmente el acceso a sistemas críticos, las repercusiones pueden alcanzar directamente la programación de tratamientos y la atención de los pacientes.
Por ello, la ciberseguridad hospitalaria debe considerarse parte integral de la seguridad del paciente.
La recuperación tampoco consiste simplemente en volver a encender los servidores. Antes de restablecer sistemas clínicos es necesario comprobar que los datos no hayan sido alterados, que los equipos estén libres de amenazas y que los procesos de recuperación sean seguros.
Mientras continúa la investigación del ataque contra el Instituto Nacional de Cancerología de Guatemala, la prioridad inmediata permanece en recuperar los sistemas afectados, mantener la atención médica y garantizar que los pacientes que requieren tratamiento urgente puedan recibirlo.
El incidente también representa una advertencia para otras instituciones sanitarias de Guatemala y América Latina: la protección de los sistemas digitales debe avanzar al mismo ritmo que la transformación tecnológica de la medicina. Un ataque de ransomware contra una infraestructura clínica puede convertirse rápidamente en una emergencia operativa, por lo que contar con mecanismos sólidos de prevención, detección, respuesta y recuperación resulta indispensable.
Fuente: Infobae
