Redes sociales: un fenómeno en expansión

El fenómeno de las redes sociales atrapa a millones de personas. Mark Elliot Zuckerberg, tuvo esa idea que todos queremos para tener el éxito de repercusión mundial, y algo más: supo venderla. Encontró la llave para generar la necesidad de estar en conexión permanente.

Nadie duda que Facebook es la red que va a la cabeza, pues ni siquiera su homóloga Twitter alcanza las cotas de adhesión que la primera mencionada.

Es así que un buen número de millones de usuarios relata casi en tiempo real los sucesos de su vida, toma selfies con la misma celeridad y expone su vida al mundo.

También hay que decir la amplia gama  de configuraciones de privacidad, al punto que hasta nuestro perfil puede no ser público y solo tendrán acceso aquellos que nos interesen.

Aspectos positivos  y negativos de las redes

Por otra parte, no mencionar aspectos  positivos tornaría muy parcial estas líneas, porque los tiene: comunicación, diversión, contactos para mejor oportunidades laborales, estar informado de lo que sucede en el mundo y de la vida de tus amistades, entre otras.

Lo cierto es nadie quiere estar fuera de Facebook, o casi nadie…

Pero los fanáticos de las red social y más que nada el usuario común (no informático), quizá por ausencia de educación en la temática o falta de interés deja de lado lo que se ha dado en llamar “el lado oscuro” de las redes.

El anonimato (o pseudo anonimato para ser más precisos) favorece potenciar todo tipo de agresiones verbales que van desde los insultos hasta el ciber-acoso. Día sí, día no se leen noticias sobre este tipo de conductas, denuncias y hasta procesamientos por la Justicia.

Se plantea también toda la problemática de los mayores que con identidades falsas buscan contactarse con menores  que ingeniería social mediante, obtienen  fotos o videos comprometidos. Todo ello con las consecuentes amenazas y extorsiones que le siguen luego de difusión pública en caso que se nieguen a continuar envíos. Referencié a los menores, pero la situación precedente no distingue edades.

Súmese a lo dicho: la privacidad perdida, el aislamiento cibernético, el favorecimiento de usuarios stalker, y las dificultades ante el llamado derecho al olvido; por mencionar las más destacadas.

Sin embargo, desde el punto de vista informático, hay algo más preocupante: la seguridad.

Facebook (y cualquier red social) es el campo idóneo para la propagación de enlaces maliciosos apuntando a todo tipo de malware. El pshishing o suplantación de identidad tiene un contexto perfecto para su difusión, porque sabido es que el usuario común da clic compulsivamente sin analizar y sin detenerse a pensar hacia donde lo redirecciona el link malicioso.

Es en este momento en que Facebook de la misma forma que ingresó, con todas sus adicciones,  tiene  que salir.

Es el momento… de borrar cuenta de facebook   y les comparto un enlace para los que tomen esa decisión.

En definitiva, hasta que acontecen hechos de lamentar, desde la pérdida de un trabajo hasta que se compartan experiencias o imágenes que   exponen más de lo éticamente permitido, no se asume “el lado oscuro” de las redes.

Como última recomendación, analicen que cosas comparten en las redes y cuales han de quedar dentro de nuestra estricta privacidad.

 

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